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Gato mayor que bebe poco: cómo cuidar su hidratación

Gato atigrado tumbado con la cabeza apoyada, que ilustra a un gato mayor que bebe poco

Con la edad, muchos gatos se vuelven más caseros, duermen más y, en ocasiones, beben menos. Sin embargo, es precisamente en esta etapa cuando la hidratación cobra aún más importancia, ya que los riñones y las vías urinarias son más frágiles. Si tu gato mayor bebe poco, algunos ajustes sencillos en su entorno y en su alimentación pueden marcar una auténtica diferencia, siempre en coordinación con tu veterinario. Este artículo aborda el cuidado del gato sénior en general; el seguimiento de una enfermedad renal diagnosticada se trata de forma específica e independiente.

¿Por qué bebe menos un gato mayor?

Algunos gatos mayores se vuelven también menos tolerantes a los cambios. Un comedero o bebedero cambiado de sitio, una fuente nueva o un agua con un sabor diferente pueden bastar para descolocarlos. Introduce cualquier novedad de forma gradual, manteniendo el antiguo punto de agua en su lugar habitual durante la transición.

Al igual que ocurre en los humanos, la sensación de sed tiende a disminuir con el paso de los años. Por tanto, un gato sénior puede sentir menos la necesidad de beber, a pesar de que su organismo lo necesite.

La artrosis, muy frecuente en los gatos de edad avanzada pero a menudo discreta, hace que moverse resulte más doloroso. Un gato al que le cuesta bajar escaleras, saltar a un mueble o inclinarse sobre el cuenco puede renunciar sencillamente a ir a beber.

Los problemas dentales, la pérdida de visión o de olfato, o las náuseas asociadas a diversas enfermedades también pueden reducir sus ganas de beber y de comer.

Las enfermedades frecuentes a esta edad

La enfermedad renal crónica, el hipertiroidismo y la diabetes son habituales en el gato mayor. Paradójicamente, estas patologías suelen hacer que beban más: por tanto, cualquier alteración en el consumo de agua, ya sea por exceso o por defecto, requiere siempre una valoración veterinaria.

Por esta razón, los veterinarios suelen recomendar un chequeo al menos una vez al año a partir de los siete o diez años, y con mayor frecuencia en gatos muy ancianos. Una analítica de sangre y un análisis de orina permiten detectar estas enfermedades de forma precoz.

Aprovecha estas revisiones para comentar cualquier cambio que hayas observado: peso, apetito, sed, uso del arenero o comportamiento.

Adaptar los puntos de agua a sus capacidades

Una iluminación tenue por la noche, como una pequeña luz quitamiedos, ayuda al gato con problemas de visión a orientarse hacia sus puntos de agua y su arenero sin dudar.

Coloca bebederos en cada planta y cerca de las zonas donde tu gato pase la mayor parte del tiempo, en especial junto a su rincón de descanso favorito. No debería tener que desplazarse mucho ni dar saltos para beber.

Elige recipientes anchos, estables y poco profundos, situados a ras de suelo o ligeramente elevados para evitar que flexione demasiado el cuello. Evita los lugares resbaladizos u oscuros.

Renueva el agua a diario. Muchos gatos mayores siguen sintiéndose atraídos por el agua en movimiento: una fuente silenciosa, de fácil acceso y bien cuidada puede animarles a beber con más frecuencia, a pequeños sorbos.

La alimentación, fuente de agua valiosa

La comida húmeda aporta una gran cantidad de agua y suele tolerarse mucho mejor cuando existen molestias dentales. Introducir o aumentar la proporción de alimento húmedo es una de las medidas más eficaces para optimizar la hidratación de un gato mayor.

También puedes añadir un poco de agua tibia a su comida húmeda, si tu gato lo acepta bien. Templar ligeramente la ración potencia su aroma y puede estimular el apetito.

Cualquier modificación en la dieta debe ser progresiva y, en el caso de un gato con problemas de salud, estar aprobada por tu veterinario, quien podrá pautar un alimento específico adaptado a sus necesidades.

Los signos que se deben vigilar

Pesa a tu gato con frecuencia si es posible: una pérdida de peso, incluso paulatina, es un aviso importante en un gato sénior. Vigila asimismo su apetito, la cantidad de orina en el arenero y su nivel de actividad.

Un gato que de repente bebe mucho más, o al contrario, casi nada, que vomita, adelgaza o se aísla, debe ser examinado por el veterinario sin esperar a la revisión anual.

Los viajes continuos al arenero orinando muy poca cantidad constituyen una urgencia, con independencia de la edad que tenga el gato.

El confort en el día a día

Cepíllalo con regularidad: los gatos mayores suelen acicalarse con menor eficacia, y este momento de contacto te servirá además para advertir pérdidas de peso, zonas doloridas o alteraciones en el pelaje.

Los gatos de edad avanzada agradecen la estabilidad: mantén sus puntos de agua, su arenero y su comedero en los mismos sitios. Una bandeja de arena con bordes bajos, fácil de franquear, también le resultará de gran ayuda si padece artrosis.

Si sospechas que sufre dolor, consulta con tu veterinario: existen tratamientos adecuados para aliviar sus molestias y devolverle, a menudo, la motivación para desplazarse a beber y comer.

Por último, dedica tiempo a observarlo cada día. Tú eres quien mejor conoce a tu compañero para notar esos pequeños cambios que de verdad importan.

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