VEYRULIS
EL BIENESTAR FELINO, DE FORMA NATURAL
← Blog

Cubitos de hielo para gatos: ¿una buena idea para hidratarlo en verano?

Gato bengalí bebiendo agua fresca, alternativa a los cubitos de hielo para gatos en verano

Con la llegada del calor, algunos tutores ponen cubitos de hielo en el bebedero de su gato o se los ofrecen para jugar. ¿Es una buena idea? El hielo para gatos puede ser un aliciente para animarlo a beber, siempre que se use bien. Te explicamos cómo aprovecharlo sin riesgos, qué precauciones conviene tomar y cuáles son sus límites reales.

¿Son peligrosos los cubitos de hielo para los gatos?

Basta con observar la reacción de tu gato: si ves que rechaza el agua en cuanto flota un cubito en su cuenco, no le insistas. Cada animal tiene sus manías y forzarlo solo conseguirá que beba menos.

Corre el rumor de que el agua fría o los cubitos son peligrosos para los animales con calor extremo. En realidad, no hay pruebas de que el agua fresca o un par de hielos perjudiquen a un gato sano.

Por el contrario, beber agua helada en exceso puede resultar incómodo, y los gatos con dientes sensibles suelen esquivar el frío intenso. El verdadero objetivo es ofrecer agua fresca y apetecible, nunca gélida.

El peligro real es el golpe de calor: ante este problema hay que enfriar al gato de forma progresiva y acudir de urgencia al veterinario, sin aplicar jamás hielo directo sobre su piel.

¿Por qué a algunos gatos les encantan los cubitos de hielo?

Para un gato de interior, este pequeño juego es una gran fuente de enriquecimiento ambiental. Estimula su curiosidad y su instinto cazador, ayudándole a sobrellevar mejor los días sofocantes en los que se mueve menos.

Un cubito que flota, gira y se desliza por el cuenco llama enseguida la atención del felino. Lo toca con la pata, lo acecha y lo lame. Este juego puede animarlo a acercarse a su bebedero más a menudo.

Al derretirse poco a poco, el cubito mantiene el agua fresca durante más tiempo, una ventaja que muchos felinos agradecen enormemente en verano, cuando el agua tibia a temperatura ambiente les resulta poco atractiva.

A otros ejemplares les gusta lamer un cubito puesto en un platito. Mientras juegan y lo persiguen con la lengua, obtienen una pequeña fuente adicional de hidratación que viene de maravilla en las jornadas calurosas.

Cómo utilizar los cubitos correctamente

Los cubitos grandes tardan más en derretirse y son más fáciles de seguir con la vista. Evita el hielo picado que el gato pudiera tragar por error al jugar, y no se los des si tiene problemas dentales.

Prepara los hielos con agua potable en una cubitera limpia para este uso. Añade solo uno o dos en un bebedero amplio, no más, para mantener el agua fresca sin llegar a enfriarla en exceso.

Preséntalos como una opción voluntaria, manteniendo siempre otros puntos de agua a temperatura ambiente. Tu felino debe tener la libertad de elegir cómo y dónde prefiere beber a lo largo del día.

Supervísalo las primeras veces: un gato juguetón puede volcar el cuenco durante la partida o deslizar el hielo bajo un mueble, dejando charcos indeseados sobre el parqué o las alfombras de la casa.

Cubitos de hielo con sabor: mucha precaución

Existen recetas de cubitos con caldo o comida húmeda. Ten mucho cuidado: los caldos comerciales para personas suelen contener bastante sal, además de cebolla o ajo, dos ingredientes muy tóxicos para cualquier felino.

Si deseas prepararlos, usa solo agua de cocer pollo o pescado blanco al natural, sin sal ni aderezos, o comida húmeda diluida en agua. Estas elaboraciones son premios puntuales y deben ofrecerse con moderación.

Nunca dejes estos cubitos derretidos a temperatura ambiente durante horas: al contener nutrientes orgánicos, se estropean a gran velocidad con el calor y proliferan bacterias rápidamente.

Los límites reales de los cubitos de hielo

Ten en cuenta que el hielo al derretirse diluye el agua, pero no la renueva: un agua estancada y vieja que se enfría sigue siendo agua poco higiénica. Cambia primero el agua y añade los cubitos después.

Los cubitos nunca sustituyen el acceso continuo a agua limpia y fresca, renovada al menos una vez al día, o dos veces en verano para evitar la acumulación de polvo, saliva y suciedad.

Tampoco bastan para proteger a un gato del calor sofocante: bajar las persianas, ventilar en las horas frescas y dejarle paso libre a habitaciones menos calurosas de la casa continúa siendo imprescindible.

Un felino que bebe muy poco de manera regular necesita soluciones más completas: aumentar la comida húmeda en su dieta, multiplicar los bebederos por la vivienda y ofrecerle agua en movimiento constante.

Vigilar las señales de alerta durante el verano

Si te ausentas unas horas en plena ola de calor, deja varios puntos de agua en cuartos frescos, baja las persianas y asegúrate de que tu compañero no pueda quedarse encerrado en estancias sofocantes.

Un gato que jadea con la boca abierta, parece abatido, babea, se tambalea o vomita puede estar sufriendo un golpe de calor. Es una urgencia: llévalo a un lugar fresco, humedece su pelo con agua fresca y avisa enseguida a tu veterinario.

Un gato que deja de beber, no come o apenas orina durante los periodos de altas temperaturas también debe ser examinado cuanto antes por un profesional para descartar complicaciones.

Los gatos mayores, enfermos o de morro chato requieren una atención muy especial desde los primeros días de bochorno veraniego, ya que regulan peor su temperatura corporal.

Si buscas ofrecerle agua en movimiento constante, la fuente Veyrulis reúne un depósito de acero inoxidable SUS 304 de 3,2 litros, una filtración que retiene pelos e impurezas, un funcionamiento discreto y una ventana luminosa para controlar el nivel. No sustituye una alimentación adaptada ni el criterio de tu veterinario.

Fuentes y lecturas útiles

Estos consejos son informativos y no sustituyen la opinión de tu veterinario.