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Cómo hacer que un gato beba agua: 10 trucos sencillos y seguros

Gato atigrado lamiendo el chorro de agua de una fuente de acero inoxidable: trucos para hacer que un gato beba agua

¿Tu gato apenas se acerca a su bebedero y no sabes cómo hacer que beba agua si parece no tener sed nunca? Es una preocupación muy habitual entre quienes conviven con felinos, ya que estos animales beben poco por naturaleza. La buena noticia es que pequeños cambios en casa suelen bastar para animarlo. Aquí tienes trucos sencillos, eficaces y seguros, además de las pautas clave para saber cuándo consultar a tu veterinario.

¿Por qué el gato bebe poco por naturaleza?

Ten en cuenta que cada felino tiene sus preferencias: prueba un solo cambio a la vez durante varios días seguidos. Así sabrás con certeza qué truco funciona con tu compañero y cuál no le agrada.

El gato doméstico desciende de antepasados que vivían en regiones secas y obtenían el agua directamente de sus presas. Por eso conserva una débil sensación de sed y puede beber bastante menos de lo necesario sin que se aprecie a simple vista.

Los gatos que comen únicamente pienso seco son los más expuestos, ya que este alimento contiene solo un 10 % de agua. Una buena hidratación es fundamental para el funcionamiento de los riñones y del aparato urinario, como recuerdan siempre los veterinarios.

Elegir y ubicar bien los puntos de agua

Truco 1: multiplica los puntos de agua en casa. Pon un cuenco en la cocina, otro en el salón y un tercero en la planta alta o en el pasillo: cuanta más agua limpia encuentre tu gato a su paso, más veces se detendrá a beber de manera espontánea.

Truco 2: aleja el agua del arenero y, si es posible, de su cuenco de comida. Por instinto, el gato no bebe cerca de donde come ni donde hace sus necesidades para evitar aguas contaminadas.

Truco 3: elige un rincón tranquilo desde donde pueda vigilar su entorno. Si tu gato se siente molesto o amenazado por ruidos o zonas de paso, acortará sus visitas al bebedero.

El recipiente adecuado marca la diferencia

Truco 4: opta por un cuenco ancho y poco profundo. A muchos felinos les resulta muy incómodo que sus sensibles bigotes rocen los bordes del recipiente al agacharse a beber, lo que a menudo hace que abandonen el bebedero enseguida.

Truco 5: llénalo casi hasta arriba. El gato percibe mejor la superficie del agua cuando se encuentra cerca del borde, lo que le ayuda a beber con mayor facilidad y confianza.

Truco 6: prioriza materiales higiénicos que no retengan olores, como la cerámica, el vidrio o el acero inoxidable. Los bebederos de plástico se rayan pronto y pueden conservar olores que el gato detecta al instante.

Agua siempre fresca y limpia

Truco 7: cambia el agua al menos una vez al día, vaciando por completo el cuenco en lugar de limitarte a rellenarlo. Lávalo con agua caliente y acláralo a conciencia, ya que cualquier resto de jabón provocará su rechazo.

Truco 8: apuesta por el agua en movimiento. A muchos gatos les atrae de forma natural un chorro fino de agua que corre, pues lo perciben instintivamente más fresco y oxigenado. Esto explica el gran éxito del grifo en casa y el notable interés que despiertan las fuentes de agua.

En verano, coloca los cuencos a la sombra, lejos de ventanas soleadas, y en invierno, apartados de los radiadores. Unos cubitos de hielo también pueden entretener a algunos gatos y animarlos a beber mientras juegan.

Aumentar el agua a través de la alimentación

Truco 9: introduce comida húmeda. Contiene aproximadamente entre un 70 y un 80 % de agua y constituye una de las formas más eficaces de aumentar el aporte de líquidos. A menudo se recomienda una dieta mixta de pienso y comida húmeda. Realiza la transición de forma progresiva para no alterar su digestión.

Truco 10: puedes añadir un poco de agua tibia a su comida húmeda. Por el contrario, evita la leche, que el gato adulto suele digerir mal, así como los caldos comerciales, que pueden contener sal, cebolla o ajo, tóxicos para él. Pide consejo a tu veterinario antes de utilizar cualquier producto específico.

Cuándo consultar con un veterinario

Estos trucos son idóneos para un gato sano que sencillamente bebe poco. Si tu gato deja de beber por completo, come menos, se muestra decaído, vomita o si su consumo de agua cambia de forma brusca, tanto al alza como a la baja, consulta rápidamente.

Un gato que acude continuamente al arenero y orina poco o nada, o que parece sentir dolor al orinar, debe ser atendido de urgencia, especialmente si se trata de un macho. No intentes jamás obligarlo a beber con una jeringuilla sin la indicación de un veterinario.

Para preparar la consulta, anota durante unos días la cantidad de agua servida y la que queda en el cuenco, el tipo de alimentación, el número de visitas al arenero y cualquier cambio de comportamiento. Estos datos concretos ayudarán a tu veterinario a establecer el diagnóstico acertado y a proponerte, si procede, una alimentación adaptada.

Si buscas una solución sencilla para ofrecerle agua en movimiento, la fuente Veyrulis se ha diseñado expresamente para ello: un depósito de acero inoxidable SUS 304 de 3,2 litros, una filtración que retiene pelos e impurezas, un funcionamiento silencioso y una ventana luminosa para comprobar el nivel de agua de un vistazo. No sustituye a una alimentación adaptada ni al criterio de tu veterinario, pero puede hacer que el punto de agua resulte mucho más atractivo en su día a día.